Archivo mensual: julio 2014

Colorín, colorado

Había una vez un colorín colorado que quería acabar el último cuento de un libro. No lo conseguía y lloraba y lloraba. Viajó alrededor de sí mismo en busca de conclusión, y después de dar muchas vueltas se sintió cansado. Se apoyó en el tronco de un laurel. En el tronco del laurel quedaban crines de un unicornio, que allí se rascaba, pues parece el laurel árbol amable y de corteza fina. Quedó pues enamorado, como es sabido que pasa a quienes tocan la crin de un unicornio, aunque no conocía a su amor. Siguió caminando hasta la orilla del mar y allí, de repente, se enamoró de una ola. Por perseguirla, se sumergió hasta el fondo, donde murieron para siempre juntos. Y a todos los felices se los comieron las perdices.

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