Archivo mensual: agosto 2014

Las razones de Caín II

Vagué sin rumbo, perdido
del mundo y de mí mismo,
que la maldición de un Dios
pesa como piedra de molino
y ni morir podía ni vivir,
sólo caminar ausente
cansado del horizonte
abierto que continuamente
me clausuraba, marcado en la frente,
en impotencia de querer
alejarme hacia ninguna parte.
Decidí construir un muro
alto como de dos hombres
que rodeara sin salida
un lugar donde encerrarme
Comencé por poniente
en trazado irregular
decidiendo qué dejar fuera
y qué dentro
de las cosas sobre las que decidir
podía, animales diminutos
plantas sin flores
rocas, piedras, suspiros
esperanzas y adioses.
El muro fue creciendo hacia el sur
alto, oscuro, imponente.
Vinieron algunos de las tribus vecinas
asustados por ver si en algo
les afectaba a ellos o sus posesiones,
pero entendieron que la idea
en nada pretendía ordenar las cosas
sino ocultar el destino,
y volvieron oscuros bajo la noche
a sus casas con fuegos
llantos de niños y calor de mujeres.
Al cuatro día ya encaminaba
al este y la luz buscaba huecos por donde
depositar su simiente.
Apresuré la fábrica
de manera que al sexto concluí
el círculo enmurallado conmigo dentro.
Sentí cómo la tierra suspiraba
intensamente aliviada
Pasaron los días,
un día y otro día y otro día,
hasta que nadie ya por encima del muro miraba
ni arrojaban piedras los muchachos
ni los perros ladraban
Yo tampoco me asomé a ver
porque nada hubiera que me interesara.
Y se olvidó el lagarto de subir el muro,
y la golondrina de colgar el nido
el sol de su círculo, la luna de su noche.
Me quedé por fin solo y quieto.
Se olvidaron las nubes de traerme agua,
las mieses de crecer,
me olvidé de recordar
o del dolor de la memoria,
me olvidé de Dios
y él de mí.

Deja un comentario

Archivado bajo POEMAS, poesía, Reflexiones

Las razones de Caín I

Su sombra se deslizaba delante de mí
aunque él detrás caminaba, acompasado
su paso a mi paso, con el lento andar
de los que vuelven del trabajo agotado el día.
Pensé en cuántas veces, de niños, así aconteciera,
que su sombra o su risa surgía del aire
detrás de mí, porque era más pequeño,
y le gustaba jugar como suelen los niños.
Ahora caminábamos sin hablar, solo juntos,
lejanos ciertamente en los pensamientos e intenciones:
en cómo cada uno recorrería la vida,
en lo que hacer cuando llegáramos a casa, una vez
recogidos los aperos y lavadas las manos,
después de cenar, cuando el frescor de la noche
embriaga los sentidos y alimenta de fuerza
los músculos, el alma con deseos.
Bebería vino… ¡Ah, su recio sabor hiere la boca
y enardece el cuerpo enervado por la labor cotidiana!
Pensaba en la reciedumbre del vino
llenando mi boca de sabor, limpiando el polvo,
devolviéndome los sentidos enajenados.
Pero allí, mientras caminaba y me dolía el hombro
por algún esfuerzo demasiado intenso
y las piedras me arañaban los pies…
veía su sombra sonriente, ufana, cansada pero ágil,
como si por él el cansancio, los días,
la constante preocupación por la tierra,
por el sustento, la pesada obligación del trabajo diario,
no fueran sino juego, ofrenda a ese Dios del que hablaba
como si también con él jugara.
No fue un momento, ni un arrebato, sino el día a día,
el cada momento que una nueva humillación
roporcionaba, el semblante siempre sonriente,
los pequeños favores, las caricias de la madre,
la expresión del padre. No comienzan la inquina
de inmediato, como no sale el sol de improviso.
Poco a poco,  muchas raíces nutren la hierba del rencor,
que se trabaja lentamente en el alma,
como el marmolista dibuja figuras y bordes,
como el cantero alisa la superficie rugosa del granito.
Requiere tiempo y paciencia taladrar la piel dura
del espíritu, su coraza tan finamente templada,
pero consigue el agua quebrar la roca
con la sola constancia, con el incesante tiempo,
con la pasiva inclinación del mundo.
Crece la espiga nociva del resentimiento, alimentada
por aquellos que creen hacer bien por agasajar a uno,
por olvidar a otro, defecto que todo un dios detentaba,
por eso su sombra, tras de mí en el camino, pesaba
como losa que me impidiera de mí mismo
ilusionar mi futuro, gozar la tierra presente, crecer.
Preciso, silente, rápido ocurrió.
Un giro, un golpe, un sonido breve, seco, ausente,
un halo de polvo que brotó de la tierra
al caer su cuerpo en el camino
La violencia del golpe se abatió de repente
sobre mis músculos, mis pulmones…,
me dejé caer a su lado en el camino,
miré su rostro, apenas sucio, bello, plácido,
la angustia de la muerte no alteró su faz
ni funeraria máscara cubrió su semblante.
Parecía vivo como cuando estaba vivo.

2 comentarios

Archivado bajo POEMAS, poesía, Reflexiones

Poemarios

 

aaaaab wwwiPoemas de mi blogpresentación libro 001

Mis poemarios.

Deja un comentario

Archivado bajo POEMAS, poesía

Poemas de mi blog

Poemas de mi blogAcabo de subir a Bubok una colección de los poemas que he ido escribiendo en el blog durante el período 2012-2014. Un poco de lectura antes de empezar el curso… La descarga es gratuita.

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized