Edipo Rey I

La tragedia Edipo Rey ha sido considerada, ya desde Aristóteles, que la estudia con detención y la pone de ejemplo en su Poética, como la obra maestra de Sófocles y modelo insuperable del arte trágico griego. Su fecha de representación se estima entre los años 430 y 425 a.d.C.

El mito de Edipo es uno de los grandes temas que se despliegan a lo largo del tiempo en Grecia y que llega hasta nuestro días con una fuerza siempre nueva, porque lo que él se contiene son las pasiones y problemas intrínsecamente humanos que constantemente nos acompañan. Edipo continúa siendo hoy un héroe tan actual como hace veinticinco siglos.

Ciertamente, cuando  los griegos iban al teatro esperaban ver a personajes conocidos, procedentes de leyendas, de mitos. Su idea del teatro, o del arte en general, no se ceñía a la originalidad de los argumentos, sino a la calidad de la mimesis y de la representación. En todo caso, apreciaban, además del espectáculo, la “originalidad” del punto de vista del dramaturgo sobre lo que conocían bien.

Dos ciclos princípiales recorren la tragedia griega. El de Micenas/Argos, cuya principal figura es Agamenón y el de Tebas. La principal figura del ciclo micénico es Agamenón, al que perseguirá la tragedia debido a su matrimonio con Clitemnestra, al sacrificio de su hija Ifigenia, su asesinato a manos de su esposa, la posterior venganza de Orestes y Electra  y lo que a ambos ocurre.

El otro ciclo es el de Tebas, donde sobresale la figura de Edipo. Edipo era hijo de Layo, rey de Tebas, y de Yocasta. Un oráculo había anunciado que si tenían un hijo, éste mataría a su padre y casaría con su madre, acarreando la desgracia al linaje. El cumplimiento de su destino y el de su descendencia da lugar a una rica secuela de tragedias.

Abandonado a su suerte el niño para que muriera es, sin embargo, rescatado y llevado a Corinto, donde le acogen los reyes de la ciudad. Para evitar el cumplimiento del oráculo, marcha de la ciudad y se encamina a Tebas. En un cruce de caminos, por una discusión de tráfico, quizá la primera documentada…, mata a Layo, su padre, ignorante de que lo era. Sigue su camino a Tebas, a la que libera de la Esfinge y donde se casa con Yocasta, su madre.

La obra de Edipo rey comienza cuando un grupo de ciudadanos de Tebas se dirige al palacio a suplicar a Edipo, ya rey, para que los libre de la peste que se ha declarado en la ciudad. Creonte, cuñado de Edipo, al regresar de Delfos, donde lo mandó a consultar el oráculo, le dice que es preciso alejar de la ciudad a los asesinos de Layo. Para descubrirlos, Edipo recurre a Tiresias, el adivino ciego, pero éste, lejos de cumplir los deseos de Edipo, se encara con él y, tras una tensa disputa, le revela que él, Edipo, es el causante de todo. Pero Edipo está todavía ciego a su propia historia, y acusa a Tiresias de la intención política de echarlo del trono.

 Edipo indaga y descubre horrorizado que, en efecto, él mató en un encuentro fortuito a su padre Layo, ignorando su filiación, y que después  se casó con su madre, Yocasta, de la que nacieron cuatro hijos: Antígona, Ismene, Etocles y Polinice. Yocasta, no resiste tal horror, entra en el palacio y se suicida ahorcándose. Edipo arranca los broches del vestido de Yocasta y con ellos se hiere los ojos, tras lo cual marcha al destierro, después de confiar sus hijos a Creonte.

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