Me gustaría

Que te pusieras flores,

me gustaría,

en la manos y el pelo,

me gustaría.
Flores verdes y rojas,

me gustaría,

con una cinta blanca,

me gustaría.
Como las amapolas,

me gustaría,

que adornan el trigal,

me gustaría.
Y que entre las espigas,

me gustaría,

brillara tu sonrisa,

me gustaría.

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Pinares de El Espinar

 

¡Cuántas veces he paseado

por entre estos pinos,

envuelto en la luz y el olor

de la brisa del poniente

o con las primeras luces

que acarician las cumbres azules a lo lejos!

Y envuelto en la luz que atraviesa

los árboles umbrosos

he caminado sin rumbo

por entre mis pensamientos,

ascendiendo entre la luz hasta el alto cielo

que se derrama lentamente hacia Castilla

Perdido en la luz

he vagado entre el sosiego

con esa calma con que florecen las breves tallos de la centaurea

o el mirlo desgrana su melodía.

Y perdido en la luz

encontraba el límite y el acaso del laberinto

o que no importaba perderse por entre estos montes maternales

de múltiples caminos,

entre los troncos caídos

y la nitidez del aire claro

por donde se pasean mis sueños

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www.Platón (para el día de la poesía)

 

Viejo amigo…, Platón,

en las suaves laderas del Licabeto,

por entre los muros de la Academia

o en la discusión en el foro con aquellos

que tu palabra de futuro escuchaban,

anticipabas la novedad de ahora

sin decirla con las palabras de ahora,

pero enseñabas que lo que aparece no es,

y lo que es radica, último y primero,

en la luminosidad incandescente de la memoria.

Imaginaste que la realidad

se ocultaba tras sí misma

especularmente bella.

Allí el sol resplandecía más aún, simiente de lo divino.

También a unos hombres clausurados en sí mismos

evocaste cargados de cadenas

y a otros deslumbrados por luz fulgurante de lo cierto.

Contemplaste el mundo intenso que flota

más allá del abismo del sentido

cabe  la perfecta quietud

de lo que siempre persiste constantemente idéntico.

Casi estabas aquí…

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DE LA MIRADA

 

DEL OTRO

No altera la mirada la luz,
la intensidad cenital de la luz,

sino el otro,
la del otro,
la mirada del otro,

la sugerencia que evoca el horizonte estricto del cauce
por donde discurre la conciencia.

En ese acontecer construimos nuestro propósito.

Y es quicio, el eje por donde se insinúan
las formas que afianzan
la ilusión de la memoria,

o el matiz o el rasgo
donde especularmente se fija
la presencia, nuestra solidez entre las cosas.

Como el aliento evoca un cuerpo y su calor,
el juego que siempre se juega,
consolida la mirada la sugerencia,
la forma y el instante,
ese momento de renacer y su angustia.

———————————————

DEL ESPEJO
Frente al espejo la mirada detenida, ausente o muda,
donde nadie más dialoga o estima
los propósitos, salvo la ineludible presencia.

Pero el reflejo no es luz ni tampoco expectativa,

nada más que hueco
del mundo bipolar y la gangrena
donde alardea el quehacer,

y conciencia recobrada.

El espejo converge en el futuro
con la urgencia del temor,
con la prisa de lo postrero,

la circular presencia, y el color,
fomenta la huida: incluso los héroes
enturbian el semblante o hurtan el rostro.

Solo el reflejo espera, como los lamentos,
balanceando en la inercia su tentáculo viscoso,

e inaugura, sumido en la inquietud,
la derrota siempre presente
con su estela de renuncias.

Sola la figura, el reflejo y el presentimiento
en la mirada

—————————————————-
DE SÍ
¿Entonces quién inaugura de sí cada día
el círculo eterno del retorno,
de ser siempre sí mismo
ya acontecido?

De nuevo igual.
Amanecemos a la conciencia

en el ritmo y la melodía de las formas
con la fugacidad veloz de la luz.

Frente al espejo del otro.

En la memoria de la mirada.

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CREPÚSCULO URBANO

Decaen los últimos fulgores del sol
entre estos edificios carentes de hermosura,
de la dulzura de las aristas
limadas por el tiempo,
de la pátina de la historia,
aturdidos por el motor de los coches,
los gritos de la calle
y el humo insomne de los hombres escondidos
tras sus prisas.
Noche de plomo, de silencio,
de mañana peor, de premonición y ladridos,
del grifo que gotea y las gafas de los niños,
de lo que no es poesía
ni héroes homéricos
ni lo sublime del Pseudodionisio
ni el virtuosismo de Ovidio
ni nada.
El sol aletea entre los bloques de ladrillo
como entonces el ángel de Yahvé entre los egipcios,
ahora empuñando la soledad intensísima del ruido
y la rutina.
Y sin embargo…
en esta ciudad siempre ajetreada
también se inflama el cielo ruboroso
en crepúsculo intenso de armonía,
rebosando en su cálida nostalgia
de honda tristeza y mágico sosiego

Premio Alcorcón del XXIV CERTAMEN DE POESÍA A.M.P.P.I. (Asociación de Mujeres Progresistas)

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Reflexiones sobre las palabras: adjetivo

Supongamos un adjetivo:
“hermoso”, por ejemplo
que ya por sí mismo algo expresa
pero aún no tiene entidad ni naturaleza
apenas si existe
a no ser que lo pensemos sólido, opaco,
sustantivado, es decir,
otra cosa.
Volvamos a su presencia de adjetivo,
requiere lo que no es,
la presencia, la consistencia del nombre
al que se aferra.
Quizá un verbo suavice su angustia
pero solicitará de él la servidumbre del predicativo
le impondrá la cadena de su presencia constante
e inmediata, “el hombre habló falaz”;
sombra de aire sobre su inconsistencia;
como continua sobre la vida,
la presencia huraña de la ausencia.
Triste destino asume el adjetivo,
tan hermoso.

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Poema

Este poema tiene cabeza,
ojos, nariz, corazón, manos, pene.
Escribo un poema virilmente dolorido,
con la soledad abrumada y leal
del chopo contra el azul ausente del cielo.
Escribo un poema triste
que no habla sino de lo caduco y postrero
y de lo que pesa, a veces, esta maquinaria
de carne y olvido
que anuncia en la piel y la mirada
la quebradiza raíz de los deseos.
Pero no estoy triste por eso,
estoy triste de otoño y de invierno,
con frío en los huesos,
un frío esquivo de casa sin muebles ni alacena,
triste de hombre deshabitado
sin abrazos ni besos,
de hombre solo, enclaustrado en sí mismo
ausente y quieto,
ya casi estatua de mármol
sumida en pétreo movimiento.
Toca la consistencia de la vida
repique y clamor en el inalterable cielo
del destino
que navega constante
al manso océano del inmenso olvido.

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Haiku

Deja a tu risa
volar con ala leve
de mariposa

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Haiku

En tus pupilas
el cielo es tan azul
como tus ojos

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Haiku

Inmenso mar
sueña con ser el río
al terminar

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